![]()
Si alguien me preguntara porqué me gusta tanto el cine en general, y las películas de fantasía en particular, mi respuesta sería inmediata: porque te permiten evadirte por completo de esta aburrida realidad y sumergirte en mundos mágicos que, durante unas horas, no parecen tan inalcanzables y lejanos. La grandeza de Avatar es que ese mundo mágico creado por James Cameron se hace más real que ningún otro que hayamos visto nunca, tan real (sobre todo visionando la película en 3D) que puedes sentirlo, tocarlo incluso. Todos aquellos que sepan abrir su mente y dejarse llevar por el torrente de fantasía más alucinante visto hasta ahora en una pantalla de cine, sin duda disfrutarán como jamás lo han hecho de ese precioso viaje por el planeta Pandora. Y aquellos que no sean capaces de hacerlo…no saben lo que se pierden.
Como todo el mundo sabe, la historia de Avatar comienza cuando Jake Sully (Sam Worthington), un joven ex marine paralítico, acepta ocupar el lugar de su fallecido hermano, embarcándose en una misión que le llevará a infiltrarse entre un curioso grupo de indígenas, los Na´vi, habitantes de Pandora, con el objetivo secreto de permitir que los jefes de la operación expulsen a los nativos para acceder a un rico mineral cuyo yacimiento se oculta bajo el suelo de Pandora. Para ser aceptado entre los indígenas, Jake se presentará ante ellos en su cuerpo “Avatar”. Pero todo cambia cuando conoce a una joven Na´vi, Neytiri (Zoe Saldana), que le ayudará en su camino para integrarse en la vida de los nativos. Jake se queda hondamente impresionado con su forma de vida y con las maravillas que encuentra a cada paso en Pandora y, sin apenas darse cuenta, su Avatar se convierte en su verdadero yo. Hasta el punto de que acabará liderando a los Na´vi en la lucha para expulsar a los humanos que pretenden destruir su tierra.
![]()
Cierto que la historia de Avatar no es el colmo de la originalidad y que es bastante predecible. Pero poco importa. Avatar se muestra como una gran película tanto en su forma como en su fondo. Al envoltorio no se le puede pedir más. Pandora nos deslumbra desde el primer instante. Sus paisajes, sus sorprendentes y extrañas criaturas, los efectos en 3D que te hacen sentir como si estuvieras acompañando a Jake en su viaje, todo es mágico, sin olvidar una preciosa y envolvente banda sonora que pone la guinda a los momentos cumbre de la película.
Frente al cruel coronel Quaritch y sus tropas, Los nativos Na´vi se nos presentan como una raza íntimamente unida a su tierra y en comunión total con la naturaleza, uno de los aspectos más destacables a lo largo de toda la película. Nos traen sorpresas verdaderamente curiosas, como su original modo de “conectar” con sus monturas animales, su extraño lenguaje, cómo mantienen vivos a sus antepasados a través del majestuoso árbol de las almas, su deidad que se manifiesta a través de esas preciosas “medusas” aladas que parecen estar al alcance de nuestras manos…un conjunto que otorga una experiencia inolvidable para los sentidos y la imaginación. Pero podemos ir más allá y, si lo hacemos, nos encontramos con una preciosa historia de amor. Y, si vamos aún más allá, vemos en el trasfondo un claro mensaje a favor de la naturaleza y la vida.
Tecnología digital aparte, muy buenas actuaciones de los dos protagonistas, Sam Worthington y Zoe Saldana, perfectamente complementados por secundarios como Sigourney Weaver o Michelle Rodríguez, nuestra amiga Ana Lucía de Perdidos que en esta ocasión resulta mucho menos odiosa, pasando el testigo de malo malísimo a un convincente Stephen Lang.
Y poco más que decir, creo sinceramente que merece la pena gastar el dinero que haga falta para ver Avatar en todo su esplendor, ignorar las críticas que la tachan de simplona (argumentalmente hablando claro) o de grandilocuente en exceso, y disfrutar de una de las experiencias más grandiosas, mágicas y absorbentes que nos ha ofrecido nunca el mundo del cine.
Nota: 9
Lo mejor: el viaje tridimensional por Pandora
Lo peor: la historia un tanto predecible