
Voy a comenzar mi crítica de “Luna nueva” de una forma poco usual: divagando acerca de las cosas que uno debe hacer, al menos, una vez en la vida. Lo típico, ya sabéis, que si plantar un árbol, que si escribir un libro, que si tener hijos…Pues yo añadiría una: asistir al estreno de una película de la saga de Crepúsculo. Es un acontecimiento extraordinario que merece la pena vivir: los gritos de histeria de las numerosas jovencitas (y no tan jovencitas) al abrirse la puerta del cine o al apagarse las luces; las exclamaciones cuando Edward Cullen aparece en pantalla por primera vez o cuando Jacob se quita la camiseta; y la apoteosis final que supone la última frase de Edward, que comentaré más adelante. Muchos son los que aborrecen y critican a muerte la saga vampírica de moda, pero nadie podrá negar el enorme fenómeno de masas que ha generado a su alrededor, verdaderamente impresionante. Dicho esto, vamos a analizar paso a paso esta “Luna nueva”, la segunda entrega de las aventuras y desventuras de Edward Cullen y Bella Swan…en esta ocasión, con Jacob Black completando el trío protagonista.
Empezaré diciendo que la película, en su conjunto, me ha gustado mucho, eso sí, teniendo en cuenta que, en mi opinión, a la saga de Crepúsculo (tanto la literaria como la cinematográfica) siempre le ha faltado un punto para pasar de buena a muy buena. Pero, ante todo, "Luna nueva" me ha parecido una grandísima adaptación de la novela de Stephenie Meyer, superando a su predecesora. En concreto, uno de los puntos negros que, en su día, le vi a "Crepúsculo" fue su ritmo, con una primera parte muy buena pero con un tramo final, en mi opinión, un tanto acelerado. “Luna nueva” salva perfectamente este defecto y transcurre a buen ritmo, dedicando a cada pasaje el tiempo adecuado. La película tiene tres partes claramente diferenciadas. Veamos con más detalle cada una de ellas, SPOILERS incluidos, aviso…

los malvados Vulturi
Comenzamos con un gran acontecimiento en la vida de Bella: su 18 cumpleaños. Algo que cualquier chica esperaría ansiosa. Pero ella no es cualquier chica, y el hecho de ser un año más vieja que su gran amor (eternamente anclado en los 17) no es algo que despierte precisamente el ánimo festivo de Bella. A pesar de ello, los Cullen le preparan una celebración, cuyo final un tanto accidentado hará pensar a Edward que su chica tendrá una vida mejor si él se aparta de ella. Lo que nos lleva a una de las escenas más emotivas de la película: la ruptura de los dos protagonistas. Respecto al tramo que le sigue, recuerdo que, al leer la novela, me encantó esa parte…no por el hecho en sí de ver a Bella hecha polvo, sino por la forma de describirlo. Y realmente pensaba que sería imposible transmitir esos sentimientos a la pantalla grande. Me equivoqué. En apenas unos minutos y con uno de los mejores temas de la banda sonora de fondo redondeando la escena, vemos a Bella destrozada, incapaz de seguir adelante con su vida, mientras el tiempo pasa y el mundo gira (en sentido literal y figurado) a su alrededor. 10 puntos para “Luna Nueva”, impecable hasta el momento.
La segunda parte de la película está claramente centrada en la relación Bella-Jacob. Pero, ¿cómo entra el chico de forma tan fulgurante en la vida de nuestra protagonista? Lo hace casi de rebote, cuando Bella descubre la única forma posible para continuar viendo a Edward…aunque sólo sea en su subconsciente. El vampiro aparece fantasmagóricamente cada vez que comete un acto temerario. ¿Y qué temeridad se le ocurre? Aprender a montar en moto, para lo cual recurre a su amigo de la infancia, experto mecánico. Sin embargo, Bella encuentra algo totalmente inesperado en las sesiones de reparación en el taller de Jake: recupera las ganas de vivir. Su nuevo amigo consigue hacerla sentir bien por primera vez desde que Edward se marchó. Y se establece entre ambos una conexión especial, que es, con permiso de los fans de Edward, el alma de “Luna nueva”. Kristen Stewart y Taylor Lautner han conseguido transmitir esa química especial a sus personajes, hacerlo creíble y, casi me atrevería a decir, conseguir que el público no eche demasiado de menos al señor Cullen.
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La nueva pareja crepuscular
En particular, analicemos un poco al nuevo mejor amigo de Bella, que pasaba prácticamente desapercibido en "Crepúsculo". Jacob Black es un personaje al que se le coge cariño con facilidad. Es el amigo fiel…o el lobo fiel, como más os guste. El que siempre está en la sombra, apoyando a Bella, esperando su ocasión, sin temor a mostrar sus sentimientos pese a que sabe que, frente a Edward, sus oportunidades son casi nulas. Y Taylor consigue hacernos ver esas cualidades en el Jacob cinematográfico. Menos mal que se tragó suficientes sesiones de gimnasio como para evitar que las amenazas de cambio de actor en el papel de Jake se hicieran realidad.
La parte central de “Luna nueva” tiene cabida, incluso, para el humor. Genial la escena de la sesión de cine Bella-Jacob-Mike. O el momento “Jake sin camiseta”, cuando Bella se da cuenta de que el chaval escuálido que solía conocer ya no existe. Poco a poco irá descubriendo que los cambios físicos de Jacob van más allá de esos músculos impresionantes. Lo que nos lleva a la repentina desaparición de Jake. Bella se resiste a quedarse sola de nuevo, y no parará hasta averiguar el secreto de su amigo: Jacob es un hombre lobo. Y no es el único. Dirigidos por Sam, él y otros chicos de la reserva de La Push forman una manada muy particular, con un claro enemigo: los vampiros. Pero hablemos de los lobos. He de admitir que, en los trailers, las transformaciones lobunas de “Luna nueva” me parecieron un tanto cutres. Sin embargo, en el cine se aprecia que los efectos especiales han ganado bastante con respecto a la primera película. Vale, no estamos antes los impresionantes y aterradores lobos de la última entrega de “Underworld”. Pero la manada lobuna de “Luna nueva” es más que aceptable. En especial, ese lobo de pelaje pardo-rojizo y su forma de percibir a Bella. Eché de menos, eso sí, un poco más de protagonismo por parte de los compañeros de Jacob, en especial de Sam, el macho alfa de la manada, un personaje de gran relevancia en la novela de Meyer y que apenas tiene metraje en la película. Ya tendrá ocasión en las siguientes.

La manada de Jake
¿Y qué nos depara “Eclipse” entonces? Bella consigue luz verde para su mayor deseo: convertirse en vampiro para poder estar eternamente junto a Edward. Los Cullen, la mayoría de ellos (genial Jasper con ese “así no tendré ganas de matarte” ) al menos, la apoyan. Jacob está horrorizado con la idea y amenaza con impedirlo a toda costa, recordándole a su enemigo que el atacar a una humana pondrá punto y final a la tregua que sus dos razas mantienen. ¿Y qué piensa Edward? El vampiro acepta, pero sólo con una condición, que nos lleva a un cliffhanger “apoteósico” que sin duda habrá dejado al borde del infarto a los miles de fans crepusculares. Se hace el silencio, zoom en Robert Pattinson, que pronuncia las palabras mágicas: ¿Quieres casarte conmigo? FIN. ¿El mejor final posible? Brusco, desde luego, y mucho, pero, una vez más, fiel al libro en su esencia y tremendamente efectivo para mantener a los fans más sedientos que nunca.

El reencuentro
En suma, “Luna nueva” sin duda hará las delicias de los fans, superando en ciertos aspectos a su predecesora, en particular en lo que a efectos especiales se refiere. Probablemente horrorice a los no aficionados a la saga, que pueden acusarla, nuevamente, de larga, lenta y aburrida, sin tener en cuenta que es tan solo el segundo capítulo de la historia, encargado de situar la acción y los personajes y, ante todo, siguiendo el patrón marcado en los libros. Gran adaptación de la novela de Meyer. Los lobos no defraudan. Los Vulturi te dejan con ganas de más. Los Cullen aparecen poco, pero tienen sus momentos, en especial Alice y sus visiones, que poco a poco irán ganando importancia. Edward y Bella se presentan un poquito menos empalagosos, por razones obvias, lo cual se agradece, y aunque Robert Pattinson y Kristen Stewart no sean el colmo de la expresividad, tienen momentos realmente buenos (la ruptura, su reencuentro o la escena final) y sus interpretaciones se ajustan perfectamente con la idea de Edward y Bella que recogen los libros, incuidas, para desesperación de unos y placer de otros, las escenas exclusivamente dedicadas al lucimiento del señor Pattinson. Y Taylor Lautner, aparte de alegrarnos la vista, nos ofrece una muy convincente interpretación de Jacob Black, prometiéndonos un triángulo amoroso que dará mucho juego en las próximas entregas.

Nota: 8
Lo mejor: la genial adaptación de la novela, el triángulo Edward-Bella-Jacob
Lo peor: la escena de la visión de Alice con Edward y Bella retozando por el prado, da risa pese a lo trascendental de la situación