lunes, 16 de noviembre de 2009

Crítica de 2012

El fin del mundo ha llegado…a los cines. "2012", la madre de todas las películas catastróficas no es, desde luego, una gran cinta merecedora de premios y alabanzas por su guión y profundidad y sin duda los críticos la destriparán a gusto, pero nadie puede negar su espectacularidad en el que probablemente sea el despliegue de efectos especiales más salvaje visto en mucho tiempo en la pantalla grande.

Dicho esto, vamos con la historia en sí. El mundo, tal y como lo conocemos, toca a su fin. Ya lo predijeron los mayas en su día, y las fatales predicciones, tal y como comprueba uno de los protagonistas, el científico Adrian, están a punto de cumplirse. Tenemos fecha de caducidad: 21 de diciembre de 2012. Y el mundo debe prepararse para que “lo mejor de la raza humana” sobreviva al Apocalipsis. Aquí tenemos uno de los ejes centrales de “2012”, que nos mostrará el “proceso de selección”, desde el momento en que el mismísimo presidente de EEUU recibe la desoladora noticia. A partir de ahí,  los grandes líderes mundiales deberán decidir qué individuos merecen formar parte del pequeño grupo de elegidos que, protegidos en unas extrañas naves-bunker, serán todo lo que quede de la humanidad después de que el mundo sea arrasado. Dentro de este grupo privilegiado, se encuentran, por supuesto, políticos, científicos, mentes brillantes que deben ser preservadas….y otras no tan brillantes, pero que pueden pagar su salvación con un buen cheque con muchos ceros.



Woodie el loco

¿Y qué pinta John Cusack en todo esto? Nuestro protagonista principal, Jackson Curtis, es un escritor de vocación, que se gana la vida como chófer de un desagradable magnate ruso y sus aún más desagradables gemelos. Jackson, como en toda película catastrófica que se precie, está separado de su mujer y no dedica a sus dos hijos demasiado tiempo. Para colmo, su ex parece a punto de rehacer su vida con un tipo, Gordon, que cae de maravilla a los niños. Pero todo cambia cuando Jackson se entera accidentalmente de la proximidad del fin del mundo y de los planes secretos de las altas esferas. Y, por supuesto, hará todo lo que esté en su mano para que su familia, Gordon incluido, consigan un hueco en las naves salvadoras.


El salvador de la raza humana en acción

Y este básicamente es el hilo argumental de 2012, plagado de un montón de topicazos. Por ejemplo, las americanadas continuas con las heroicidades y discursitos unificadores del presidente de Estados Unidos, que se nos presenta como un auténtico mártir, mientras, como contrapartida, la reina Isabel de Inglaterra no pierde tiempo en llegar al refugio anti-catástrofes con marido y perros incluidos. Otro tema recurrente en la película es el debate de quién tiene derecho a sobrevivir y quién debe ser dejado atrás. ¿Alguien se sorprendió cuando el pobre científico indio que descubre todo el pastel es  abandonado a su suerte, con mujer e hijo incluidos?

¿Y qué hay de los personajes? Si por mí fuera, habrían sucumbido casi todos a la furia de la naturaleza, uno detrás de otro. Algunos se nos presentan odiosos con toda la intención, mención especial para el gordinflón ruso y sus repelentes gemelos. Cusack y su familia son infumables de principio a fin y las relaciones que nos presentan entre éste, su mujer y su nuevo ligue no tienen sentido alguno. Al heroico presidente americano (SPOILER!) es un gustazo verlo morir aplastado bajo el mar. Y sólo voy a salvar a Woody Harrelson, en su papel de Charlie el loco que ve conspiraciones por todas partes…y que nos muestra una presentación animada sobre el fin del mundo realmente molona. Al borde del abismo dejo al co-protagonista, Adrian, cuyas nobles intenciones, discurso moralizante final incluido, no terminan de ser creíbles…y mucho menos su relación con la hija del Presidente…aunque quizá tampoco quedaba mucho donde elegir en ese punto.


la avioneta indestructible

Y no podía escribir esta review sin hacer mención al impresionante final con la sorprendente, increíble y tremendamente fantasmal actuación de John “branquias” Cusack y su hijo (SPOILERS). Justo cuando su nave-barco-bunker está a punto de estamparse…¡contra el Everest! padre e hijo se sumergen indefinidamente bajo el agua y, cual pececillos experimentados o Harry Potter tras ingerir una branquialga, consiguen, tras un largo, largísimo rato haciendo submarinismo a pleno pulmón, cerrar las puertas principales que estaban atascadas y evitar la catástrofe. Que levante la mano quién no maldijo a los guionistas cuando el pececillo Cusack apareció en el último momento justo cuando ya lo dábamos por ahogado…

Quién haya llegado hasta aquí, probablemente pensará que “2012” me ha parecido un horror. Pues no, ni mucho menos. Porque la simplicidad de su historia o sus patéticos personajes se olvidan rápidamente ante el deslumbrante y espectacular despliegue de efectos especiales y escenas de acción, que consiguen que las dos horas y media se pasen en un suspiro. No falta de nada, desde los terremotos iniciales, pasando por la huida de los protagonistas perseguidos por movimientos de tierra y volcanes que arrasan las principales ciudades del mundo a su paso, las impresionantes escenas de la destrucción de símbolos como el Vaticano o la Casa Blanca, hasta las alucinantes tsunamis que se tragan al mismísimo Dalai Lama en lo más alto del Tibet, llegando al climax final donde la cima más alta del mundo queda sepultada por la fuerza del mar.  Nunca el Apocalipsis se sintió tan real en una pantalla de cine. ¿Y no era eso, a fin de cuentas, lo que se le pedía a 2012?



Nota:7
Lo mejor: Los efectos especiales en las escenas catastróficas
Lo peor: los catastróficos personajes


Publicado por Desconocido @ 21:56 | Criticas | 0 Comentarios | Enviar

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