Cuando el cine es una de tus grandes pasiones, tener la oportunidad de ver de cerca a un actor de la talla de Sean Connery se convierte en un acontecimiento único y extraordinario. Yo tuve la suerte de disfrutarlo ayer mismo, con motivo de la ceremonia de clausura y entrega de premios del Festival Internacional de Cine de Edimburgo, donde "Sir" Connery es el patrón oficial desde hace años. Y da gusto ver a un actor como él, de categoría internacional, tan cercano a sus "paisanos", gastando bromas sobre los vecinos ingleses, promocionando el festival de su tierra y ofreciéndose a entregar desde los premios principales hasta, incluso, pequeños regalos destinados al propio personal organizador del evento. Aquí van algunas fotos personales como "testimonio oficial".


Y como no todo iba a ser ver a Sean Connery, comentar que la película ganadora del premio principal (mejor película británica), "Moon", me sorprendió gratamente. Dirigida por Duncan Jones, esta película de ciencia ficción narra la historia de Sam, un hombre que se ofrece a pasar nada menos que 3 años totalmente solo y aislado en la luna, participando en un proyecto para extraer nuevas fuentes de energía. Su única compañía es una máquina parlante llamada Gerty, y su único contacto con la realidad, los mensajes y vídeo-llamadas que intercambia ocasionalmente con su mujer y su pequeña hija. Cuando están a punto de cumplirse sus 3 años de contrato, Sam piensa que está a punto de volver a casa...pero su vida dará un giro a raíz de un accidente y comenzarán a ocurrir extraños sucesos que le llevarán a descubrir un terrible secreto.
"Moon" es todo un ejemplo de cómo es posible hacer una buena película con los efectos especiales justos y un reparto muy muy corto. Al final, la historia es lo más importante. Y ésta te engancha desde el principio. Buena culpa de ello la tiene Sam Rockwell, que borda su papel de principio a fin y que, pese a tener toda la pantalla para el solito la mayor parte del tiempo, no se hace pesado ni aburrido. Todo lo contrario. La soledad y la aparente y creciente locura de su personaje convencen y conmueven. Y no olvidemos a Gerty, que es una especie de versión moderna de R2D2 capaz de ofrecer a Sam sonrisas o lágrimas según requiera la situación.
Y aquí la correspondiente foto del patrón Connery entregando el premio, muy merecido, a esta curiosa y sorprendente película:


