jueves, 21 de mayo de 2009

Crítica de Angeles y Demonios

 

 

Robert Langdon ha vuelto para iluminarnos con su ingenio y su talento para descifrar los más intrincados símbolos religiosos en “Angeles y demonios”. Una película que, quizá, carece de la originalidad y la novedad que en su día supuso “El Código DaVinci” pero que, como contrapartida, transcurre de forma menos arrebatada y es tanto o más entretenida que su predecesora. Y, ante todo y sobre todo, nos devuelve a Tom Hanks en ese papel que le va como anillo al dedo.

 

La historia de “Angeles y demonios” es más sencilla que la de “El Código DaVinci”: una antigua secta, los Illuminati, pretende acabar con la iglesia católica dándole donde más le duele: destruyendo el mismísimo Vaticano usando para ello el mayor descubrimiento científico de la historia de la humanidad, la antimateria. El momento escogido para ello no podía ser más acertado: en pleno proceso de elección del nuevo Papa y tras el correspondiente secuestro de los “preferiti”, los cuatro cardenales con más posibilidades de heredar el anillo de San Pedro.

 


Robert Langdon posando para sus fans

Una de las mejores cualidades de “Angeles y demonios” es que no deja lugar al aburrimiento, manteniendo un ritmo muy vivo, loco por momentos, y con escenas espectaculares. El inicio de la película es un buen ejemplo, con la escena del robo de la antimateria. No menos “espectacular” es la escena que nos trae de vuelta a nuestro querido Tom, haciendo largos en una piscina antes de ser abordado por un agente del Vaticano que requiere con urgencia sus servicios. Y, cómo no, Robert Langdon acude raudo a Roma a prestar su colaboración. Alli conocerá a Vittoria Vetra (Ayelet Zurer), una de las científicas responsables de la creación de la antimateria, y al camarlengo y mano derecha del difunto Papa (Ewan Mcgregor). Ambos le ayudarán en su intento por rescatar a los desaparecidos cardenales y recuperar la antimateria antes de que ésta haga saltar por los aires la “ciudad de Dios”. Y es así como se pone en marcha una carrera contrarreloj donde el señor Langdon, en su inmensa sabiduría, intentará descifrar los códigos de los Illuminati a través de la llamada “senda de la iluminación”, donde los cuatro elementos básicos de la ciencia, tierra, fuego, agua y aire, se irán manifestando uno a uno en distintas iglesias de Roma para acabar con la vida de los “preferiti”, antes del asalto final en el Vaticano.

 

Tom contrarreloj


Otro de los puntos fuertes de la película, además de su ritmo trepidante, es la fidelidad con que consigue plasmar el Vaticano. De hecho, invita fácilmente a creer que el rodaje si hizo allí en lugar de crear una simulación. Precioso también el paseo que compartimos con Robert Langdon por Roma, con localizaciones míticas, una preciosa fotografía y una banda sonora que cumple perfectamente su cometido. Nada que objetar tampoco, en líneas generales, a las interpretaciones. En especial, a la de Tom Hanks, que por supuesto es el alma de la película e incluso aporta su peculiar tono humorístico. Muy bien también, como ya nos tiene acostumbrados, Ewan McGregor, que borda el papel de perfecto hijo adoptivo de Su Santidad, curilla repeinado defensor de los valores religiosos y, a la vez, con un cierto aire “moderno”, que le convierte en el aspirante ideal al trono papal…hasta que (SPOILERS) se pasa al “Lado Oscuro”.



Ewan el camarlengo engominado
 

Respecto a los aspectos negativos de “Angeles y demonios”, en mi opinión, lo que más me decepcionó de la película fueron ciertos cambios respecto a la novela original, especialmente en el tramo final. PELIGRO SPOILERS. ¿A quién se le ocurre quitarnos la oportunidad de ver a Tom Hanks saltar desde un helicóptero procedente del cielo del Vaticano, peluca al viento? Eso no tiene perdón. Aparte de esa impactante escena que hemos perdido para siempre, hay otro punto negro que no puedo pasar por alto: la total falta de química entre la pareja protagonista. Robert Langdon y Vittoria Vetra forman un gran dúo en la novela original de Dan Brown. Tan bueno, que al final acaban siendo algo más que compañeros de una misión imposible. Sin embargo, en la película sus escenas conjuntas son muy limitadas y más bien…¿sosas?

 


"Momentazo romántico" Robert - Vittoria

Por lo demás, “Angeles y demonios” es una más que decente adaptación de la novela de Brown (aunque una vez más el libro supera con creces a la película), no se hace para nada larga en sus más de dos horas y pone de actualidad, de nuevo, el eterno conflicto entre Ciencia y Religión, aunque sin profundizar demasiado en él. Eso sí, si por Benedicto XVI  fuera, Tom y su peluca (digo, película) probablemente estarían ya ardiendo en el infierno.


 

¿Angeles o demonios?

Nota: 7

Lo mejor: Tom vs Ewan de paseo por Roma

Lo peor: No llevar al cine el salto mortal de Robert Langdon


Publicado por Desconocido @ 21:25 | Criticas | 0 Comentarios | Enviar

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