
En la era cinematográfica de las precuelas y secuelas, da gusto toparse con una saga donde se puede decir que tanto una como otra mantienen, con sus más y sus menos, el nivel de la película original. Este es, sin duda, el caso de la saga de Underworld. “La rebelión de los licántropos”, precuela de “Underworld” y “Underworld Evolution”, probablemente no aporte nada nuevo a la historia. Es más, uno acude a ver la peli sabiendo prácticamente lo que va a pasar de principio a fin. Pero lo importante es que está bien contado y que te engancha en todo momento.
La nueva entrega de Underworld tiene un comienzo trepidante, llevándonos a la época de gloria y dominio absoluto de los vampiros, comandados por el diabólico Víctor (interpretado de nuevo por Bill Nighy), cuyo clan mantiene esclavizados a los lobos, salvajes e incapaces de adoptar la forma humana. Es entonces cuando nace Lucian (otro que repite, Michael Sheen) que, a diferencia de sus hermanos, sí es capaz de intercambiar las formas humana y lobuna. Es por ello que Víktor se fija rápidamente en el considerado “primer licántropo”, convirtiéndolo en un esclavo con ciertos privilegios sobre los demás, aunque aún así el joven no se libra de llevar permanentemente un extraño collar que impide su conversión en lobo. Con el tiempo, Lucian se convierte en el “lobo de confianza” de Víktor y las cosas le van medianamente bien entre los vampiros…hasta que decide complicarlas enamorándose de la intocable hija de Víktor, Sonja (Rhona Mitra).

la nueva Kate Beckinsale
Lucian, por su parte, está profundamente enamorado de Sonja. Hasta tal punto, que arriesga sus planes de ser libre para salvarla de un ataque originado por sus hermanos lobos salvajes. Víktor descubre su traición y lo envía a prisión, haciendo oídos sordos a las explicaciones de Sonja, que intenta en vano convencer a su padre de que Lucian acaba de salvarle la vida. A continuación, llega el turno de la joven vampiresa para devolver el favor a su amado lobito. Sonja, arriesgándolo todo, consigue liberar a Lucian y a un numeroso grupo de los suyos. Pero ella no conseguirá reunirse con el licántropo, al descubrir finalmente Víktor su romance secreto. Podéis imaginar la mala leche que le entra al vampiro. Tanta, que no dudará en tender una trampa a Lucian…y en sacrificar a su pobre hija para hacer pagar a ambos por su osadía.

Qué miedo da Viktor...
Preciosa la última escena entre Sonja y Lucian, cuando ambos están presos en una enorme cámara, a la espera de que la luz del sol entre y acabe con la vida de Sonja. Es esa escena que uno espera y teme desde el comienzo de la película, que sabes que va a pasar, pero aún así impacta, el valor y la resignación de ella, el dolor de Lucian…y la crueldad irrefrenable de Víktor, más cabrón que nunca, aunque, eso sí, al menos muestra un mínimo asomo de tristeza tras el cruel asesinato de su hija. Todo un paternal detalle.
Por supuesto, Lucian consigue escapar, de nuevo, y, junto con los suyos, se enfrenta a los vampiros en una batalla que no tiene desperdicio. Lo mejor, la escena de la llegada de los hermanos lobos salvajes, ahora sometidos ante Lucian. Tampoco está nada mal el esperado duelo Víktor-Lucian. La única pega, nuevamente, es que ya sabemos de antemano que ninguno de los dos va a morir. Igual que sabemos que Lucian resultará vencedor y los licántropos conquistarán su libertad, marcando así el inicio de la interminable guerra. Por cierto, muy chulo el guiño final conectando con el comienzo de “Underworld”.
En cuanto a las interpretaciones, ninguna pega. Rhona Mitra no es Kate Beckinsale, obviamente, pero la sustituye dignamente, y sus trajes apretados de cuero seguro que lograrán que el público masculino apenas note la diferencia. Bill Nighy sigue en su papel habitual, aunque, como comentaba antes, más malvado y cruel que nunca. Y Michael Sheen nos ofrece un nuevo registro de su personaje, Lucian, descubriendo su lado romántico, que es el que, en definitiva, le da sentido a la película.

el lobito peludo
Destacar también los efectos especiales. Las transformaciones de los licántropos están realmente logradas, sobre todo la de Lucian, que es una pasada. Las escenas donde aparecen las hordas de lobos son alucinantes, en especial el encuentro entre Lucian y los mencionados animalitos en las profundidades de una enorme caverna, que te deja literalmente con la boca abierta. La película mantiene la ambientación gótica, oscura y tenebrosa tan característica de la saga, e incluso la amplifica. ¿Qué más se puede pedir? Por mi parte, que Kate Beckinsale se anime a vestirse de cuero otra vez y que sigamos viendo guerra de la buena entre vampiros y licántropos.

Nota: 8
Lo mejor: la historia de Lucian y Sonja y los lobos
Lo peor: la falta de emoción al conocer el final


