martes, 09 de septiembre de 2008

La momia :: La tumba del emperador Dragón



Después de muchos años de espera (ja ja ja), por fin llegó a nuestras pantallas la tercera entrega de la Momia. Pero no os confundáis, la momia no es Brendan Fraser, sino Jet Li. Aunque no deberían llamarlo momia, más bien es un trozo de piedra que ha resucitado. ¿Para que? Pues para conquistar el mundo. Es que algunos chinos son muy malos y quieren dominar la tierra, utilizando a una momia de piedra y su ejercito de pedruscos. Menos mal que esta Fraser (con sus injertos recién puestos) y su puta familia para salvarnos de tan aciago destino.

El injertos y su mujer, que también parece una momia (se echa de menos a Rachel Weisz), viven una aburrida vida, llena de lujo en una gran mansión. La escena de Brendan pescando, no tiene desperdicio. Los caretos que pone mientras se clava el anzuelo en la cabeza, son memorables. Tendría que habernos clavado un anzuelo en cada ojo a los espectadores, para no tener que ver semejante bazofia.

Pues la parejita está tan aburrida, que ya no tienen ganas ni de follar. Así que cuando llega el primer tónto a su casa y les ofrece la misión de llevar de vuelta a China, una joya muy valiosa, llamada La Lágrima de no se que mierda, ellos no se lo piensan ni un segundo y la aceptan. Lo que no se entiende es porque eligen a este par de inútiles para esa misión. Pero la respuesta viene unos minutos después... por eso mismo, porque son unos inútiles y resucitan a la “momia”.


Padre e hijo, vaya par de tontos del pijo

En China, a parte de la momia pedrusco, se encuentran con su puto hijo. No me acuerdo como se llama, ni me importa. Es un actor lamentable, cuya última película posiblemente será esta. Salvo que hagan la cuarta parte y tenga que matar a su padre, que dentro de unos años, será una autentica momia. Ni que decir tiene, que en vez de hijo de Fraser, parece su hermano. Además, hay más química entre él y su madre, que entre sus supuestos padres.

Ahora voy a hablar de los putos yetis domesticados. Son tres y parecen estar hechos con el culo, lo que los hace más abominables que nunca. Lo mismo te sirven para luchar contra el enemigo, que para transportar al moribundo Fraser. Si... lo siento, se me ha escapado. Al injertos le clavan un palo y se pone muy malito. Casi de muerte, pero... ¿de verdad, alguien se creyó que iba a morir? Y en una escena muy parecida a la de Indiana Jones y la última cruzada, el hijo del injertos le da de beber agua milagrosa y se cura inmediatamente. Una pena.


La momia tocandonos las pelotas

Lo malo es que la momia también bebe de esa agua de mierda y se convierte en un dragón de tres cabezas. ¿Para que coño sirve esto? Para nada. Porque pudiéndose convertirse en dragón o en un hombre lobo extraño y mal hecho por ordenador, al final de la peli decide luchar contra Brendan a pelo. Con sus técnicas de karate y punto. No voy a decir que sucede para no estropearos, ese final tan sorprendente.

En conclusión, una película entretenida, pero mala. Los personajes dan pena y el guionista también. Y el hermano de la madre, que en las anteriores entregas estaba para matarlo, en esta película simplemente no está para nada. Su papel es tan innecesario, como el del viejo ese que supuestamente es amigo del hijo, pero luego le toca el pijo. Personalmente prefiero las momias de Egipto, a estas piedras resucitadas. Su historia es más interesante.


¡¡¡Quien ha dicho que llevo injertos!!!!

Nota
: 4
Lo mejor: Los injertos de Brendan Fraser (no se notan casi nada)
Lo peor: Brendan Fraser, su mujer, el puto hijo, el hermano de la mujer, los abominables hombres de las nieves, la momia china y demás secuaces.


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