
Una de las cosas buenas que tiene vivir fuera de España es que ciertas películas adelantan su estreno con respecto a la cartelera española. La última de ellas ha sido la segunda entrega de Batman: El Caballero oscuro. Y, por una vez, me considero afortunada por haber visto una película en versión original, pese a los problemas idiomáticos. Y es que he podido disfrutar, en todo su esplendor, el papel del que ya se ha convertido en uno de mis villanos favoritos: Joker.

"La locura es como la gravedad: sólo necesita un empujón"
El Caballero oscuro es una enorme película. En todos los sentidos. Metraje y calidad. Supera a la anterior y, desde luego, a todas las anteriores de Batman (algunas de ellas mejor ni nombrarlas porque ni eso merecen), así como a muchas otras de su género. La razón principal, como digo, la magnífica interpretación póstuma que nos regala Heath Ledger. El nuevo Joker es espeluznante, electrizante, inquietante, hechizante…y todos los adjetivos similares que se nos puedan ocurrir. Y yo, viéndolo, no podía dejar de preguntarme, ¿es realmente éste el mismo chico que interpretaba a aquel vaquero gay en Brockeback mountain? Me queda la curiosidad de saber cómo será el doblaje español del Joker…el listón, desde luego, está bien bien alto.
Pero vuelvo a la película. No quiero dar muchos datos reveladores, puesto que en España aún restan un par de semanas para su estreno. Como todos saben, Bruce Wayne sigue su particular lucha contra el mal en Gotham City. Pero ahora no está solo, sino que tiene un “competidor”: el fiscal Harvey, que no sólo le disputa su papel de héroe de la ciudad, sino que sale con su ex, Rachel. Sin embargo, esto no parece inquieta a Bruce lo más mínimo. Al contrario, incluso ayuda en secreto a Harvey, haciéndole ganar puntos a ojos de los ciudadanos, con la secreta esperanza de que el nuevo “héroe” le tome el relevo y él pueda, algún día, disfrutar de una vida normal y recuperar el amor de su chica.


Rachel...antes y después
Sin embargo, alguien llega a Gotham para alterar los planes de Bruce: Joker. Un malvado que pondrá patas arriba el mundo de Bruce, con la intención de desvelar su identidad cueste lo que cueste. Y no lo hace por dinero, ni poder…sino simplemente por diversión, en el más retorcido sentido de la palabra. En el camino, no dudará en matar a quienes sea necesario, buenos o malos, y en plantearnos unos cuantos dilemas morales con resultados a veces sorprendentes. ¡Not so serious! es el lema de este siniestro personaje, con su terrorífica y eterna sonrisa torcida. Y Heath Ledger borda cada frase, cada gesto.
Pero no olvidemos a Cristian Bale, que de nuevo nos ofrece una extraordinaria interpretación de Batman. Los demás secundarios también encajan perfectamente en sus papeles. Gordon, el policía amigo de Batman que en esta entrega cobra más protagonismo. El fiel Alfred con sus sabios consejos de siempre. Y Morgan Freeman abasteciendo a Batman de nuevos cachivaches, incluyendo un batmovil más guapo e inteligente que nunca. A mí personalmente no ha terminado de convencerme la nueva Rachel…quizá porque, además, su papel no es tan relevante como en la primera película. Excepto en el tramo final, donde está directamente relacionada con la aparición del segundo villano de la película: Dos caras, un malvado personaje que, si bien no es tan espectacular como Joker, no se queda para nada atrás. Y nos muestra a la perfección como el bien y el mal están íntimamente unidos hasta ser, en ocasiones, dos caras de la misma moneda…e incluso de una misma persona.

Dos caras...¿cuál os gusta más?
En suma, El caballero oscuro es una película tremenda, con las dosis de acción necesarias, acompañadas por un argumento sólido y un guión inteligente y muy muy oscuro…gracias, de nuevo, a la impresionante actuación del Joker. Mi único “pero”… los diálogos que no conseguí entender. ¿Sería exagerado tomar un vuelo express a España para una sesión rápida de cine?

¡Not so serious!

