jueves, 24 de julio de 2008

La boda de mi novia

 

No entraba en mis planes hacer una crítica de esta película. Me sonaba a copia total de aquella floja “Boda de mi mejor amigo” de Julia Roberts. Pero al profundizar un poco en el argumento y descubrir que la protagonista y yo teníamos bastantes cosas en común, comenzando por supuesto por Escocia, me anime a verla. Y he de admitir que ha sido una grata sorpresa.

 

“La Boda de mi novia” cuenta la historia de dos mejores amigos, Tom (Patrick Dempsey, es archiconocido doctor Sheperd) y Hannah (Michelle Monaghan). Ambos se conocen en su época universitaria, cuando Tom, todo un Don Juan, invade el dormitorio de Hannah,  confundiéndola con su compañera de habitación, con la que tenia una cita y no precisamente para estudiar. Y ahí es donde cometen el primer error: en lugar de enrollarse, se hacen amigos.

 

Diez anos después, la pareja mantiene su platónica amistad que ha ido forjando una extraordinaria complicidad. Y para Tom la vida no puede ir mejor. Sigue teniendo sus intrascendentes ligues semanales que según sus reglas no pueden ir mas allá de la primera cita, y, aparte, tiene a Hannah, con la que queda todos los domingos para comer y pasear por Central Park y que le acompaña en los actos oficiales, como las múltiples bodas de su padre, sin pedirle nada a cambio. Quien necesita una relación seria pudiendo acostarse con varias chicas por semana y teniendo siempre ahí a tu paciente mejor amiga?

 


Doctor Sheperd luciendo tipo en Central Park

Pero algo ocurre que altera la placida e insustancial existencia del guaperas Tom. Hannah, por motivos laborales, debe trasladarse varias semanas a Escocia. Y, tras su marcha, Tom comienza a sentir un gran vacío en su vida. Las chicas con las que queda no son más que pedazos de carne que no le comprenden. No tiene a nadie con quien compartir sus tartas de chocolate y limón. Y para colmo de sus males, parece imposible conseguir hablar con Hannah. Y entonces, por fin, cae en la cuenta de que siente algo por su mejor amiga, que va más allá de la amistad. Lo que Tom no ha pensado, y sus amigos le hacen ver, es que Hannah no va a estar esperándolo eternamente. Y es que a cierta edad, una chica aspira a algo más que a compartir tartas y confidencias con su mejor amigo, por mucho que lo quiera.

 

Mientras, lejos de allí, en tierras escocesas, ella tampoco lo pasa precisamente bien al principio. La vemos en el avión contemplando una de sus fotos con Tom justo antes de partir, dejando bien claro que esa teórica amistad perfecta esconde algo mas profundo. Luego, ya en Escocia, de camino a las maravillosas Tierras Altas, su coche queda atrapado en medio de un rebaño de vacas highlands, unos bichos adorables por cierto. Pero, al final, Escocia obra el milagro y Hannah regresa a Nueva York con una sorpresita para Tom: Colin, su flamante novio escocés, que acudió a rescatarla de las vacas peludas y con el que se prometió tras compartir un tour por las hermosas tierras escocesas.

 


Vaca peluda al ataque

Para completar la desagradable sorpresa, Hannah pide a Tom que sea su “dama de honor principal”, a lo que el finalmente accede con el propósito oculto de boicotear la boda. Así, Tom se convierte en la perfecta dama de honor, atento a todos los detalles, intentando hacer ver a su amiga que ha cambiado, que ha madurado. Y es en este tramo donde nos topamos con algunas escenitas un tanto lamentables, como la fallida sesión de regalos para la novia, que acaba con una lección magistral sobre regalos “picantes” incluyendo la aparición estelar de su abuela probándose un collar no precisamente de perlas. O el encuentro de Tom con las otras tres damas de honor: la típica gordita a la que no le cabe el traje, y la prima de Hannah y ex de Tom, típica rubia descerebrada que aprovecha cualquier ocasión para meterse con el doctor Sheperd aunque salta a la vista que sigue coladita por el.

 

En plena interpretación del papel de perfecta dama de honor, Tom recibe otra noticia bomba por parte de Hannah: tras la boda, su amiga piensa quedarse a vivir en Escocia. Y motivos no le faltan. Su prometido es duque, perteneciente a una familia noble, propietaria de una famosa destileria de whisky que el propio Colin heredara. Vamos, que el chico, aunque bastante menos agraciado que Patrick Dempsey, es un partidazo. Tom se queda hundido con la noticia, pero finalmente, apoyado por su panda de machitos, se decide a seguir con su plan hasta el final.

 

Y llegamos a lo mejor de la peli: el tramo final, rodado íntegramente en Escocia y, concretamente, en los paisajes mas hermosos de este país. Hablo, por supuesto, de las inigualables Tierras Altas, las Highlands. Así, vemos como la comitiva nupcial atraviesa las impresionantes formaciones montañosas de las Three Sisters; como navegan por uno de los mágicos lagos del Norte de Escocia (el lago Ness o uno de sus primos hermanos); y, finalmente, la llegada a la residencia de verano de la familia de Colin, lugar de celebración del enlace…que no es otro que el magnifico castillo de Eilean Donan! O, lo que es lo mismo, el castillo de Connor MacCloud y sus inmortales, situado en uno de los parajes más bellos de las Highlands.

 






Los escenarios escoceses de la peli: Three Sisters, Portree y Eilean Donan Castle

Y si bien los paisajes escoceses están fielmente reflejados, no puedo decir lo mismo de la gente. Una vez más, sale a relucir el estereotipo de la falda y la gaita. En los tradicionales juegos de las Highlands, nos muestran a Colin al mas puro estilo bárbaro, jugando al…lanzamiento de tronco de árbol!! Y al doctor Sheperd con un ridículo y minúsculo kilt. Y todo eso, sin mencionar el estupido acento que les ponen a los pobres escoceses (habría que ver la película en versión original).

 


AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

Pero volvamos a la película. La noche previa al enlace, en el precioso pueblecito pesquero de Portree, se celebra una peculiar despedida de soltera. En ella, la novia va recibiendo monedas de los chicos que se encuentra a su paso, a cambio de un beso. Por supuesto, Tom también se anima a dar unas cuantas libras a Hannah y, como manda la tradición, ambos se besan. Solo que su beso es bastante mas largo y apasionado. Y rompe, por fin! La barrera de su amistad. Horas después, ya de vuelta al castillo, Tom acude a la habitación de Hannah, y le suplica que no se case. Ella lo interpreta como una reacción desesperada por miedo a perderla. Y le echa en cara, con toda la razón del mundo, el haber esperado justamente hasta ese momento, después de tantos años. Tom, desolado, abandona el castillo y renuncia a su puesto de dama de honor, mientras suena de fondo esa gran canción de Oasis, “Stop crying your heart out” tan apropiada para este tipo de escenas.

 

Sin embargo, como ocurre en toda comedia romántica que se precie, en el ultimo momento Tom decide regresar y, con una “entrada triunfal” en plena boda, confiesa a Hannah sus sentimientos, diciéndole esas complicadas palabras que no había sido capaz de decir nunca antes en su vida a persona alguna, sino tan solo a los perros que se cruzaban en su camino: te quiero. Y claro, por muy rico que sea tu prometido, y por mucho que su residencia veraniega sea el castillo de Los Inmortales, nadie puede resistirse a semejante declaración si procede de Patrick Dempsey. Así pues, Hannah y Tom acaban juntos, dejando al pobre Colin con su whisky, su gaita y su castillo. E incluso, ya de vuelta en New York, contraen matrimonio, demostrando que el amor y la amistad, en raras ocasiones, pueden ir unidos.

 


Si...QUIERO!

En suma, “La Boda de mi novia” (horrible traducción de “Made of honour” por cierto) es una comedia romántica agradable y entretenida que, si bien no es un peliculón, nos regala la vista con los hermosos paisajes escoceses…y como no, con Patrick Dempsey! Los dos protagonistas clavan sus papeles y hacen una bonita y creíble pareja. El mensaje de la película no es novedoso pero si real como la vida misma: a veces podemos tener muy cerca lo que mas queremos y no ser conscientes de ello hasta que estamos a punto de perderlo. Y yo, desde luego, voy a empezar a pensar seriamente en ir en busca de un rebaño de vacas peludas que me corte el paso, a ver si aparece un príncipe azul que me invite a pasar las vacaciones en el castillo de Eilean Dunan!

 

 
Donde este el Dr Sheperd que se quiten los escoceses

Nota: 7
Lo mejor: la quimica de la pareja protagonista, los paisajes escoceses...y el Doctor Sheperd
lo peor: la cutre presentacion de los estereotipos escoceses, faldita, gaita y acento incluidos


Publicado por entMaria @ 16:23 | Criticas | 0 Comentarios | Enviar

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