miércoles, 23 de abril de 2008

El Señor de los Anillos: Las Dos Torres

De nuevo, tenemos con nosotros a Barbol para continuar la crítica de la trilogía anillera. Os dejamos con él y con la peli donde nuestro querido ent tiene mayor protagonismo: Las Dos Torres.



Continuamos con la mejor peli de la trilogía. ¿Adivináis porqué? ¡Urrarrum! ¡Porque es donde más salgo yo!

 

Comenzamos con Frodo y Sam donde los dejamos, es decir, camino de Mordor. Los pobres no tienen mucho sentido de la orientación y están totalmente perdidos. Por suerte, la criatura Gollum, a la que Bilbo arrebató el anillo en su día, andaba persiguiéndolos y, al ser descubierto, se ofrece amablemente a aceptar la oferta de Frodo de conducirlos hasta la Puerta Negra de Mordor. Sam, con su audacia habitual, desconfía de las intenciones de Gollum, pero tiene que acatar la decisión de su señor Frodo.

 


     Gollum, ¿serías tan amable de llevarnos hasta la Puerta Negra?

 

Mientras, Aragorn, Legolas y Gimli se dedican a cazar orcos para liberar a Merry y Pippin. El rastro les conduce a la tierra de Rohan, hogar de los señores jinetes. Allí se cruzan con las tropas de Eomer, sobrino del rey Theoden, que ha sido desterrado al estar su tío bajo el malvado influjo del mago Saruman. Eomer y los suyos acaban de cargarse a la manada de orcos y, según creen, también a los hobbits, de cuya presencia ni se habían percatado. Eomer, para compensarlos de la caminata que se han dado en balde, les cede a Aragorn y compañía un par de caballos y el trío parte en busca de los supuesto cadáveres hobbits.

 


        Mierda, tanto correr para nada...

 

Pero…¡sorpresa! Merry y Pippin no están muertos. Huyeron de los orcos y se refugiaron en el bosque de Fangorn, osea…¡en mi bosque! Y llega el momento cumbre de la película, por no decir de toda la trilogía. ¡Urrarrum! Mi aparición estelar, salvando heroicamente a los hobbits de un asqueroso orco que los perseguía. Al principio, yo mismo los confundo a ellos con un par de pequeños orcos y estoy a punto de aplastarlos. Odios a los malditos orcos, maltratan a mis amigos árboles. Pero un viejo amigo me saca de mi error y me encomienda la gran tarea de mantener a los hobbits a salvo. ¿Adivináis de quién se trata?

 


          ¡Urrarrum! ¿Quién se ha subido a mi tronco?

 

Por tanto, me llevo a los hobbits a mi casa, que está en lo más profundo del bosque y, de camino, les recito algunos de los grandes poemas ents con mi profunda y cautivadora voz. También les cuento la trágica desaparición de las ents-mujeres (bueno en realidad todo esto lo hago en la versión extendida de la peli). Inexplicablemente, ambos acaban durmiéndose. Imagino que estar secuestrado por una partida de orcos debe ser agotador. Nada mejor para recuperarse que un sueñecito sobre la hierba y unos revitalizantes brevajes ents, ¿verdad amigos hobbits? ¡Urrarrum!

 


                 ¿No os gustan las historias ents?


           Ummm...qué ricos están los brevajes de Barbol

 

A todo esto, el trío calavera descubre que Merry y Pippin siguen vivos, gracias a las grandes habilidades rastreadoras de Aragorn, y continuan su búsqueda en mi bosque…cosa que a Gimli no parece gustarle mucho. Qué raros son los enanos.


                         ¡Gimli baja el hacha! ¡Urrarrum!

Allí, les espera otra sorpresa: ¡Gandalf está vivo! Sólo que ahora ha cambiado de color y viste de blanco en lugar de gris. Ah, y viaja a lomos de Sombragris, príncipe de los caballos. Junto a él, Aragorn, Legolas y Gimli (que se han hecho tan amigos que ya hasta comparten caballo) partirán rumbo al castillo del rey Theoden, señor de Rohan, poseído por el negro espíritu de Saruman.

 


    ¡Sorpresa!

 

Desde lo alto del castillo, la dama Eowyn, sobrina del rey, contempla la llegada de Aragorn. La pobre acaba de sufrir el acoso de Lengua de Serpiente, uno de los siervos del rey que también ha sucumbido a la voluntad de Saruman y que es casi tan feo como un orco. Por tanto, no es de extrañar que Eowyn se quede impactada con Aragorn.

 



                     Buff, que me deje tranquila este tío tan feo...


                                            ...éste está mucho mejor.

 

Gandalf y los demás entran al castillo, y el rey Theoden es al fin liberado del influjo de Saruman…y menos mal porque el pobre estaba hecho un asco y aparentaba tener más años que yo. Pero ahí estaba Gandalf y su vara para expulsar a Saruman del cuerpo y la mente del rey. Y hablando de expulsiones, ahora el desterrado es Lengua de Serpiente, que se salva de ser atravesado por la espada del rey gracias a la intervención de Aragorn. El montaraz, al igual que Frodo, de bueno se pasa a tonto. Se hubieran ahorrado todos muchos problemas si el traidor hubiera muerto allí mismo.

 


                                            El antes y el después de Theoden

 

Y pensaréis que me he olvidado de Frodo y Sam. Ni mucho menos. Es sólo que aparte de pasear por Mordor guiados por Gollum y comer pan de lembas élfico, no hacen gran cosa. Gollum cumple su promesa de llevarlos a la Puerta Negra. Una vez allí, al ver que el patoso de Sam está a punto de hacer que los descubran, y que Frodo está dispuesto a cruzar la puerta ignorando a las legiones enemigas que la custodian, Gollum, temeroso de perder para siempre el anillo, recuerda, repentinamente, que hay una entrada secreta para acceder a Mordor. A Sam esto le resulta nuevamente sospechoso. Pero a Frodo le ha dado por confiar ciegamente en su nuevo guía, así que toca cambio de ruta: rumbo a Cirith Ungol, donde una escalera sinuosa y un tenebroso túnel los aguardan para penetrar en la tierra de Mordor.

 


                                                    Sam, ¡qué patoso eres!

 


                                     Ahora que me acuerdo, hay otro camino...

De camino, el pobre Gollum casi se muere de hambre. Frodo, siempre atento, le ofrece lembas, y casi se quedan sin guía por envenenamiento. Aún así, agradecido por el hermoso gesto de su nuevo amo, Gollum saca a relucir a su verdadero yo, Smeagol. Ambos mantienen una interesante conversación, o monólogo, según se mire, y finalmente Smeagol resulta ganador y ordena a Gollum que se vaya y nunca vuelva.


                                                            Gollum/Smeagol

Smeagol se convierte entonces en una servicias mascota para Frodo. Le salva de convertirse en un espectro submarino cuando éste se empeña en mirar donde no debe a su paso por la Ciénaga de los Muertos. E incluso caza conejos para el amo, aunque Sam se empeñe en estropearlos cocinándolos en su olla portátil.

 


                                         ¡El hobbit seboso no sabe cocinar!

 

Pero algo ocurre entonces. A medio guisar el conejo, se escuchan unos ruidos, y descubren al ejército de Mordor en pleno, marchando a combatir contra los demás habitantes de la Tierra Media. Frodo les anima a ponerse en marcha ya que parece que hay cierta urgencia. Pero Sam no tiene ninguna prisa. Acaba de ver a unos olifantes entre las tropas enemigas, y se queda embelesado con ellos. Aprovechando el despiste, son descubiertos por un nuevo personaje: Faramir, hermano del difunto Boromir. Faramir y sus tropas toman a Frodo y Sam por espías y se los llevan cautivos. Gollum, muy escurridizo él, consigue huir.

 


                             Sam, ¿es que nunca has visto un elefante?

 


                                       Soy Faramir Hood, y tú eres un espía


Pero volvamos a la trama principal. Yo y los hobbits. Un gran acontecimiento que cambiará el rumbo de la Tierra Media está a punto de producirse: el Ent-cuentro. Es decir, que todos los ents que habitan el bosque de Fangorn vamos a tener una reunión. Hay importantes temas a tratar. En primer lugar, hay que acordar de forma oficial que Merry y Pippin no son orcos, sino hobbits. Eso, claro esta, lleva su tiempo, cosa que no logran entender mis apresurados amigos medianos. Una vez aclarado este punto, pasamos a tratar la siguiente cuestión: si los ents vamos o no a la guerra. El debate es arduo y, finalmente, llegamos a la conclusión de que no es asunto nuestro, ya que nadie se ha preocupado nunca por nuestros problemas. Los hobbits se enfurecen con nuestra decisión, ellos están empeñados en luchar…no sé qué demonios creen que van a hacer dos medianos, como si ellos solos pudieran derrotar a Sauron. ¡Urrarrum! Al final les convenzo de que vuelvan a casa y amablemente me ofrezco a dejarlos en la linde Norte del bosque. Pero Pippin me pide que los lleve al otro extremo, justo donde vive Saruman. “Cuanto más cerca del peligro, más lejos del daño”, me dice. No hay quién entienda a los hobbits. ¡Urrarrum! Pero, obedientemente, cambio de rumbo…siempre me gustó ir al Sur, es como ir cuesta abajo. Y, al llegar al borde del bosque, descubro algo horrible…¡Saruman y sus esbirros han matado a cientos de árboles! Sus troncos sin vida son lo único que queda de ellos. ¡Urrarrum! ¡Saruman tendrá lo que se merece! ¡Los ents iremos a la guerra!

 


                                                                Entcuentro  

 


                                 La última marcha de los ents...¡urrarrum!


Mientras tanto, hay movida en Rohan. Las tropas del Señor Oscuro han saqueado la tierra y amenazan a sus gentes, por lo que el rey Theoden, muy valiente él, decide huir al abismo de Helm, antiguo refugio de su pueblo, en lugar de luchar. La decisión no es muy del agrado de Gandalf que, presintiendo futuros problemas, parte a lomos de Sombragris en busca de refuerzos. Aragorn, Legolas y Gimli acompañarán al rey.

 


                                      Vámonos que esto se va a poner feo...

 

 De camino a Helm, Gimli nos deleita con sus chistes sobre las mujeres enanas y Eowyn con su sabroso estofado que el pobre Aragorn, tan caballeroso él, se traga como buenamente puede.

 



                                         Umm...muy rico el estofado, Eowyn

 

Eowyn, que se siente cada vez más atraída por el montaraz, no puede evitar cotillear un poco y preguntarle dónde está la mujer que le regaló el colgante que lleva al cuello. Y aquí Aragorn nos revela que Arwen y él, supuestamente, ya no están juntos. Elrond tuvo unas palabras con su futuro yerno y, amablemente, le hizo ver que lo suyo con su hija no tenía futuro. Aragorn, ante la persuasión del elfo, acaba diciendo a Arwen que se olvide de él y se marche con el resto de su gente a las Tierras Imperecederas de los elfos. Arwen no queda muy convencida, pero finalmente, es también su padre quien le da el último empujón para marcharse, al augurarle el negro futuro que le espera tras la muerte de Aragorn, que, pese a la larga vida de los montaraces (ahí donde le veis, tan guapo, tiene nada menos que 80 años), no es inmortal como ella.


                    Lo siento cariño, tu padre me ha dicho que corte contigo

Y, de hecho, Aragorn está a punto de no llegar con vida al cantillo, al sufrir un traspiés en plena lucha con una partida de wardos que les atacan por el camino y caer por un acantilado. Pero ahí estaban la lejana pero poderosa influencia de Arwen y su nuevo caballo, Brego, para llevarlo sano y salvo a Helm, y, de paso, permitirle divisar la ingente tropa enemiga que se encamina hacia allá para acabar con ellos.

 


                             Brego...por un momento te confundí con Arwen

 

Y, a todo esto, ¿qué ha pasado con el portador del anillo? Faramir y sus hombres han capturado a Gollum, por meterse donde no debía a comer pescaditos. Al sentirse traicionado por el amo, Smeagol la mascota servicial se esfuma y Gollum el malvado regresa, revelando a Faramir la presencia del anillo. Entonces Faramir, tan cabezón como su hermano, se empeña en que debe llevar el anillo a Gondor y entregarlo al senescal, su padre. Las explicaciones de Sam acerca de la necesidad de destruirlo y la cara de angustia de Frodo no son suficientes para disuadirlo. Pero sí lo será la llegada de los Nazgul, que ahora van sobre bestias aladas. Frodo, dominado por el poder del anillo, se expone a ellos dispuesto a entregárselo. Pero ahí está Samsagaz, corriendo para salvar a su amo que, en pleno trance, lo confunde con el enemigo y está a punto de rebanarle el cuello. Menos mal que en el último segundo, alertado por las tiernas palabras de Sam, lo reconoce.

 


                                                         ¡Sam al rescate!

                                                  ¿No conoce a su Sam?

 

 

Pero todo esto es intrascendente comparado con la increíble batalla que se está librando en las tierras de Saruman. ¡Los ents hemos entrado en acción! ¡Urrarrum! Destruimos orcos a diestro y siniestro a pedradas y pisotones, ayudados por Merry y Pippin que lanzan piedrecitas desde la parte alta de mi tronco. Al final, en un despliegue estratégico que pasará a la historia de la Tierra Media, rompemos los diques que sujetan al río, liberándolo para que arrastre a los orcos supervivientes. Saruman lo contempla todo desde lo alto de su torre, el muy cobarde…¡urrarrum! Como se atreva a bajar lo machacaré.

 


                                        Más vale que no baje de la torre...

 

Lejos de allí, está a punto de comenzar la batalla del abismo de Helm. Los hombres de Theoden la dan por pérdida al ser su número tan reducido. Pero, en el último momento, recibirán una inesperada ayuda: Haldir y sus elfos supermaquillados acuden a librar una última batalla junto a los hombres, fruto de una conversación telepática mantenida entre Elrond y Galadriel. Y así, con las tropas élficas de refuerzo, comienza la batalla. Al principio la cosa pinta bien. Haldir y los suyos son unos máquinas disparando flechas bajo las órdenes de Aragorn. Gimli y Legolas compiten por ver quién se carga a más enemigos. Incluso, Legolas se atreve a hacer una pequeña fantasmada disparando sus flechas montado desde un patinete y deslizándose a toda velocidad por una de las rampas de la fortaleza.



                                                   ¡Eh Haldir, esas manos!

 

Pero la batalla acaba torciéndose cuando un orco cargado con una antorcha, se cuela entre las filas enemigas para hacer explotar el único punto débil del abismo de Helm que permitirá la entrada de sus enemigos. ¿Y adivináis quién informó de dicho punto débil! ¡Lengua de Serpiente! ¡Urrarrum! Si Aragorn lo hubiera matado cuando tuvo ocasión. En lugar de eso, ahora las huestes de Sauron consiguen colarse en la fortaleza, y quien acaba muerto es el pobre Haldir.

 


                           Me muero...qué bien estará Elrond en Rivendel

 

Cuando parece que la batalla está perdida, a Aragorn no se le ocurre otra cosa que dar una vueltecita a caballo con el rey Theoden, que se muestra entusiasmado con la idea. Por suerte para ambos, justo en ese instante, aparece Gandalf, que ha traído consigo a Eomer y los demás exiliados. Memorable su cabalgada cayendo sobre las tropas de Sauron. ¡Urrarrum! Se me erizan todas mis hojas cada vez que la rememoro.

 


                                                               ¡A por ellos!

 

Y, finalmente, ganamos los buenos, ¡urrarrum! Como debe ser y como dice Samsagaz en su impresionante discurso, que hace cambiar de opinión a Faramir. dejándoles marchar a él, Frodo y Gollum. Los hobbits y Gollum son liberados y parten de nuevo rumbo al Monte del Destino. Mientras, Eowyn aprovecha la alegría de la victoria para meter mano a Aragorn. Y Merry y Pippin hacen un gran descubrimiento...la despensa de Saruman. Allí encuentran nada menos que hierba para pipa de la Comarca y los dos se ponen a fumar entusiasmados, mientras yo contemplo, desde fuera, la sospechosa nube de humo...¡Urrarrum! Ya están estos hobbits haciendo de las suyas y fumándose a mis parientes muertos.

 


                              Maese Meriadoc...¡no te fumes a mis parientes!

 

¿Y cómo acaba la peli? Pues, aunque yo pienso que debería haberme correspondido la escena final, nuevamente se la apropian Frodo y Sam, éste último ahora rebautizado como "Samsagaz el Bravo". Aunque ahora alguien más les quita protagonismo...ahí está Gollum el malvado, que ha vuelto dispuesto a vengarse de los hobbits, y planea su asesinato a cargo de una horrible criatura que les aguarda en los túneles de entrada a Mordor...pero, todo esto, lo veremos en "El Retorno del Rey". ¡Urrarrum!

 


                     ¡Frodo no habría llegado tan lejos sin Samsagaz el Bravo!

 


 Lo mejor: mis escenas
 Lo peor: Las escenas que me han quitado en la pantalla grande...pero para eso está la versión extendida, ¡urrarrum!

La crítica de Barbol


Publicado por entMaria @ 2:08 | Criticas | 0 Comentarios | Enviar

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